Economía clásica

 

Economía clásica, escuela inglesa de noción económica que se originó a finales del siglo XVIII con Adam Smith y que alcanzó su madurez en la obra de David Ricardo y John Stuart Mill. Las teorías de la escuela clásica, que dominó la creencia económica en Gran Bretaña hasta aproximadamente 1870, se centraron en la libertad económica y el crecimiento económico, enfatizando las sugerencias del laissez faire y la competencia que es libre.

Al analizar las funciones de la libre empresa, peliculas Smith introdujo los rudimentos de una teoría del valor trabajo junto con un principio de distribución. Ricardo amplió ambas sugerencias en Principles of Political Taxation and Economy (1817). En su principio laboral de valor, Ricardo enfatizó que la importancia (es decir, el precio) de los artículos producidos y comercializados en circunstancias feroces tiende a ser proporcional a los gastos laborales incurridos para fabricarlos. Ricardo se dio cuenta completamente, sin embargo, de que en períodos cortos el costo depende de la oferta y la demanda. Esta idea comenzó a ser central para la economía clásica, al igual que el principio de distribución de Ricardo, que dividía el producto nacional en 3 clases comunitarias: salarios para los trabajadores, ganancias para los propietarios de capital y rentas para los terratenientes. Tomando como cierto el potencial de crecimiento mínimo de cualquier clima económico nacional, Ricardo concluyó que cierta clase pública podría adquirir una participación mayor del producto completo solo a costa de otra.

Estas, junto con otras teorías ricardianas, habían sido reformuladas por Mill en Principios de economía política (1848), un tratado que marcó la culminación de la economía clásica. La oficina de Mill relacionó los conceptos económicos abstractos con los factores sociales del mundo real y, por lo tanto, otorgó una nueva autoridad a las ideas económicas.

A mediados del siglo XIX, las enseñanzas de los economistas clásicos atrajeron mucho interés. La teoría del trabajo del valor, por ejemplo, fue utilizada por Karl Marx, quien elaboró ​​muchas de sus ramificaciones racionales y la combinó con el concepto de plusvalía, que se creó bajo el supuesto de que el trabajo del hombre solo genera todo el valor y, por lo tanto, constituye la única fuente de ingresos.

Mucho más importantes fueron las consecuencias de la noción económica clásica sobre la doctrina del libre comercio. Probablemente el más importante fue el principio básico de la ventaja relativa de Ricardo, que dice que cada nación debe especializarse en la generación de los productos básicos que puede entregar de manera más eficiente; todo debe ser importado. Esta idea significa que si todas las naciones estuvieran aprovechando al máximo la división territorial del trabajo, la producción mundial total será invariablemente mayor de lo que sería si las naciones intentaran ser autosuficientes. El concepto de ventaja comparativa de Ricardo se convirtió en la piedra angular de la teoría del comercio internacional del siglo XIX.



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